martes, 4 de septiembre de 2012

Encuentro con Libro Base


Los Culpables – Juan Villoro.

Llegué a este libro principalmente por el diseño. Lo encontré en el librero que mi hermana tiene en su cuarto. Cuando lo vi inmediatamente reconocí el trabajo de uno de mis diseñadores favoritos, Alejandro Magallanes, y eso fue lo que me llevó a hojearlo.

En lo personal siempre he encontrado atractivo un libro por su diseño. Pienso que el libro como objeto es algo en el que se puede crear mucho concepto interactuando con el contenido de la obra al mismo tiempo. Quizá fue eso lo que me hizo escoger este libro y no otro.


Mi hermana estudió Ciencias de la Comunicación y sinceramente, tiene más activo el hábito de la lectura que yo. Todas las historias que ella ha leído me las cuenta y por lo tanto sé la calidad de libros que lee. Sé que si ella me puede recomendar algo sin fallar, es un buen libro.

Al preguntarle a mi hermana por el libro que tenía en mis manos, no me comentó nada, que simplemente lo leyera. Ella sigue a Juan Villoro desde las columnas que escribe en el periódico hasta sus libros. Fue por eso que sin dudarlo lo agarré y me animé a leerlo.

El libro es una serie de cuentos del autor. Uno de ellos hace referencia al nombre del libro “Los Culpables”. Por lo que he alcanzado a leer y por lo que he escuchado de Juan Villoro es que utiliza un lenguaje tan peculiar que hace la lectura bastante liviana. Es fácil de leer y comprender la historia. Es leer algo y saber en qué tono se dijo y saber perfectamente qué voz tiene el personaje.

Nombre: Los Culpables
Autor: Juan Villoro
Editorial: Almadía
Año: 2008
Tercera Edición abril 2008

Juan Villoro: En sus novelas, cuentos, ensayos, crónicas y libros para niños, ha desarrollado una prosa inconfundible, que ha merecido algunos de os premios más importantes de España y México, como son el Xavier Villaurrutia, el Mazatlán, el Jorge Herralde y el Vázquez Montalbán.
En su obra destacan las novelas El disparo de argón, Materia dispuesta, y El testigo; crónicas como Palmeras de la brisa rápida, Los once de la tribu, Safari accidental y Dios es redondo. No menos memorables son su libro de ensayos, Efectos personales, los cuentos de La casa pierde y libros infantiles como El Profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica.
Nació en la Ciudad de México el 24 de septiembre de 1956. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma de México. Aficionado al rock (es autor, con Joselo Rangel, de dos canciones cantadas por Café Tacuba)




“Los Culpables”

“Pero yo no podía armar la historia, como si todas las palabras llevaran le eñe que se atascaba en mi teclado. Entonces Jorge habló como nuestro padre lo había hecho en esa mesa: nos faltaba sentirnos culpables. Éramos demasiado indiferentes. Teníamos que jodernos para merecer la historia.”

“…¡Sin culpa no hay historia! El problema, mi problema, es que yo ya era culpable…y yo no deseaba mencionarlo….”

“Escribíamos para un comando de pendejos. Era nuestra ventaja: sin que se dieran cuenta, los obligaríamos a transmitir una verdad incómoda. A esto Jorge le decía “el silbato te Chaplin”.


En esta recopilación de tres párrafos del cuento Los Culpables, el cual le da título a la recopilación de cuentos de Villoro, se puede notar la indiferencia que a veces tenemos al enfrentar algunas cosas que pasan a nuestro alrededor y pasarlas por inadvertido. En esta ocasión Jorge estaba en busca de una historia para llevarla al cine. Debido a que se hermano conocía de historias de inmigrantes, se le hizo buena idea que él escribiera el guión. Lo que el protagonista, hermano de Jorge, no sabía, era que su hermano estaba en busca de una verdad, de una historia y de una culpa en específico. 

Ninguna historia era lo suficientemente buena como para sentir culpa. Lo que se necesitaba para venderle a los “productores” era una historia que hiciera incómoda a la gente pero pese a esto , la verdad les siguiera sonando en su interior. Y era justamente eso lo que Jorge quería para su hermano, que la culpa le revolviese la conciencia. Lo difícil para el protagonista es decir aquella verdad, aquella historia que siente que es sólo de él, sabiendo que sólo así podrían tener una historia con culpa digna de ser presentada.

--

Como es casual en los cuentos de Villoro, los empieza por lo que causa la historia, por el clímax del cuento, de esta forma nos intrigamos y es que queramos seguir leyendo, sumándole su peculiar lenguaje para escribir y su manera tan “casual” de contar las cosas.

En varias ocasiones es la culpa lo que mueve a la gente. Un sentimiento que lo hace querer hacer cosas mejores, un impulso para desahogarse en otras cosas, o en el caso de nuestro cuento, para contar historias lo suficientemente buenas como para llevarlas al cine y hacer sonar “el silbato de Chaplin”.

Es increíble lo que la culpa puede ocasionar en la gente. La culpa es aquello que nos hace llorar cuando alguien fallece, saber que pudimos hacer algo mejor por alguien, el simple hecho de saber que diste menos de lo que pudiste dar es lo que conmueve a la gente.

Actualmente vivimos en un mundo que poco a poco se ha estado orillando a la deshumanización, esto y la culpa vienen de  la mano. Cada quien tiene sus historias que los hacen “culpables”. Y es por eso que nos sentimos identificados y es por eso que nos gusta escuchar verdades incómodas o como lo citan en el cuento “el silbato de Chaplin” . Queremos hacer de nuestra realidad un chiste, de esta forma nos cae menos pesado aunque nuestra realidad no lo sea, así como Villoro tiene una forma un tanto sarcástica para contarnos las cosas.

Aún no he terminado los demás cuentos, pero por lo leído, cada uno tiene un patrón específico entre ellos. Están, relacionados unos con otros, y siento muy apropiado que este cuento haya dado nombre a la recopilación total de cuentos de Juan Villoro, ya que cada una cuenta con una historia y culpa que nos entretiene y hace que queramos seguir siendo involucrados en las páginas y letras.




No hay comentarios:

Publicar un comentario